EL PLACER AL ALCENCE DE TODOS
 

La imaginación popular que se tiene de la vela es la del deporte minoritario, muy caro, y accesible solo para aquellos que disponen de muchísimo dinero o buenos contactos.

La realidad (al menos de la mayoría) dista mucho de tal estampa, ya que por el contrario la navegación a vela suele estar llena de momentos de frío y remojones, a pesar de estos inconvenientes el mar ejerce una atracción irrefrenable.

Ya que a diferencia de muchas otras actividades, la navegación ofrece una serie de gratificaciones, que en el hipotético caso que pudiera medirse, valdrían una fortuna.

Además lo mejor de la navegación a vela es que ofrece una serie de gratificaciones con
independencia de la edad, el género, la clase social, el color y la religión o las aptitudes físicas de quienes la practiquen. No importa la edad para iniciarse, lo único desfavorable es que cuanto mas años pasan, menos son los años para disfrutar del contacto con el mar. Así pues no hay excusa alguna por la que nadie pueda dejar de experimentar el placer de la vela.

 


Todos aquellos que para bien o para mal estamos condenados a navegar hemos tenido la surte de poder experimentar en nuestra propia carne, estas sensaciones, imposibles siquiera de imaginar para alguien que no haya navegado nunca.


Lic. Gustavo A. Torino
Instructor Náutico

 

 

© 2008 • Prohibida su reproducción total o parcial. Derechos de Autor Ley 11.723